Durante el último siglo solamente un político ruso ha permanecido más tiempo en el poder que Vladimir Putin: José Stalin, quien ocupó durante 31 años el cargo de secretario general del Partido Comunista de la extinta Unión Soviética, entre 1922 y 1953.

De acuerdo con los resultados oficiales, tras haberse escrutado 90% de las papeletas, el mandatario obtuvo más de 76% de los votos, superando por más de 50 puntos a su más cercano competidor: el candidato comunista Pável Grudinin.

El resultado no ha causado sorpresas, ya que el líder ruso lideraba las encuestas y, según analistas del Servicio Ruso de la BBC, el resto de candidatos no teníaN ninguna posibilidad de vencerlo.

Cabe destacar que el principal líder de la oposición, Alexei Navalny, estaba imposibilitado de participar en los comicios por haber sido condenado hace años en un caso de malversación de fondos.

¿Qué tiene este ex espía de El Comité para la Seguridad del Estado (KGB) convertido en político que atrae tanto a la población rusa?

1. El restaurador de la gran Rusia

La caída de la Unión Soviética a fines de 1991 dejó “confusión y resentimiento” en la ciudadanía rusa, como explica Veera Laine, investigadora del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales en el estudio Nacionalismo de Estado en la Rusia de hoy.

La que hasta entonces había sido una de las dos mayores potencias mundiales, de repente se desmembraba, perdía territorio y renunciaba a sus postulados políticos e ideológicos para adoptar prácticas que, durante décadas, había despreciado en áreas como la economía.

Además, al abandonar el control estatal de los precios, la sociedad sufrió una época de hiperinflación a la que se sumó el tener que asumir la deuda externa. Factores que también afectaron el orgullo nacional.

Sin embargo, durante los últimos años, el nacionalismo ha resurgido en Rusia y muchos expertos se lo atribuyen a Putin y su discurso que evoca la grandeza del pasado.

2. La economía: el miedo a volver a los 90

La caída de la Unión Soviética supuso un duro golpe económico para la sociedad rusa.

El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita se redujo de 3.485 dólares en 1991 a 1.330 dólares en 1999 (-38%), según datos del Banco Mundial estimados en función del valor actual del dólar.

Sin embargo, en 2000, cuando empezó la era Putin, la economía comenzó a crecer.

El PIB per cápita aumentó hasta alcanzar su máximo valor en 2013, con un valor de 16.000 dólares.

La proporción de rusos que viven bajo el umbral de la pobreza ha pasado de 33,5% en 1992 a 13,4% en 2016, según el Servicio Federal Ruso de Estadísticas.

Fuente: El Nacional